La
globalización no es un fenómeno nuevo, es una tendencia que viene de lejos. En
estos últimos años se ha acelerado mucho como consecuencia del desarrollo
vertiginoso de las comunicaciones y de los transportes. Y también de la no
menos vertiginosa concentración de capitales a escala internacional. Pero no
corresponde confundir globalización con “internacionalismo”. Una cosa es la
certeza de la universalidad de la condición humana, de nuestras pasiones, de
nuestros pánicos, de nuestras necesidades, de nuestros sueños… y otra muy
diferente es la “borratina” de las fronteras para la libre circulación del
dinero. Una cosa es la libertad de las personas y otra diferente y a veces
opuesta es la libertad del dinero|
Al
ser globalizado el mundo encierra a
las minorías al consumismo al finito
que la apariencias y el lujo es algo positivo, al no llegar al
horizonte de la utopía
Para
empezar a hacer mundo primero hay que dejar de ser sordos
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se
aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para
que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
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